Este lunes se cumplen los primeros seis meses del Gobierno de Javier Milei, una gestión que propuso una ‘revolución libertaria’ signada por el ajuste del gasto público en aras del equilibrio fiscal, pero que provocó una recesión que golpea duro los bolsillos de los argentinos.
El 10 de diciembre de 2023, Milei asumió el poder con la promesa de bajar la inflación, terminar con la «casta política» que sometió al país a la «decadencia» y reducir el Estado al mínimo, para alcanzar el déficit fiscal cero y que Argentina «vuelva a ser una potencia».
Desde el inicio de su gestión, el referente anarcocapitalista aplicó profundas medidas de recorte «difíciles pero necesarias», que, según dijo en su primer discurso como presidente, no habían querido tomar otros gobiernos. Avisó que la situación empeoraría en el corto plazo y que luego podrían verse los frutos. Y dio un pronóstico que coincide exactamente con lo que ocurrió en este primer semestre: sus medidas de ‘shock’ impactarían «de modo negativo sobre el nivel de actividad, el empleo, los salarios reales y la cantidad de pobres e indigentes».
Milei suele referirse a esas políticas como «gradualistas», y señala que ese es el principal error que cometió Macri en ese periodo. Para el mandatario, la recuperación económica vendrá de la mano del crédito. Según él, el ahorro fiscal aplicado le permite recuperar 15 puntos del PBI (Producto Bruto Interno) que antes consumía el Estado para financiar «actividades parasitarias», y que ahora «se va a transformar en inversión productiva», dijo el presidente en abril durante un foro de empresarios que no se cansaron de aplaudir.
Ahora todo está del lado de las expectativas. El presidente se aferra a la idea de que la economía de Argentina hará el camino de la ‘V’: luego de una caída abrupta, iniciará una senda ascendente y acelerada hacia la recuperación y el crecimiento. El Índice de Confianza Empresaria realizado por Vistage Argentina para el primer trimestre de 2024 indica que el 65 % de los hombres y mujeres de negocios del país cree que la economía empeoró en el último año, y el 68 % piensa que mejorará en los próximos 12 meses.
En caída libre
El primer golpe de la administración ‘libertaria’ a los bolsillos de los argentinos consistió en emitir una fuerte devaluación del peso al 50 %, que generó un agravamiento de la inflación. Este drama económico de Argentina, que Milei dijo poder resolver, ya marcaba una tasa de inflación anual del 160,9 % en noviembre, y se disparó por encima del 200 % a partir de diciembre, el primer mes de Milei en el poder.
La clase media también sufre los efectos de la «motosierra» de Milei. El canal de noticias TN, cuya línea editorial jamás podría definirse como opositora a este gobierno, manda reporteros a la calle a preguntarle a la gente en qué se ajusta para tratar de llegar a fin de mes. Muchos responden que han dejado de vacacionar, que no pueden salir a comer afuera, que dejaron de tomar café o, en el caso de los jubilados, que deben pedirle ayuda a sus hijos para poder comprar medicamentos. El deterioro económico de las familias es una realidad innegable. Algunos lo viven con bronca, otros con resignación, y unos pocos piensan que están haciendo un esfuerzo necesario para que el país salga adelante.
A la par, la producción sufrió un retroceso que se condice con el cuadro recesivo. Los sectores de la industria y de la construcción registraron una fuerte caída en el mes de marzo. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, los rubros mencionados se contrajeron un 21,2 % y 42,2 %, respectivamente.
El índice de pobreza ha aumentado del 44,7 % al 55,5 % de la población y el de indigencia del 9,6 % al 17,5 % durante el primer trimestre de 2024, según un informe publicado el pasado lunes por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina.
Mientras todos los indicadores se derrumban, Milei se jacta de haber controlado la inflación, de engrosar las reservas en el Banco Central y de haber alcanzado en abril el cuarto mes consecutivo de superávit fiscal, un acumulado en el año que representa 0,2 % del PIB, según el ministro de Economía Luis ‘Toto’ Caputo.
El extitular del Banco Central y ministro de Finanzas durante el gobierno de Macri, asegura que Argentina es un «paciente en coma 4 que está en franca recuperación», dice que «lo peor ya pasó» y que gracias a las políticas aplicadas por la Casa Rosada ya hay «signos de recuperación».
Al menos postergadas han quedado las promesas de campaña de dolarizar la economía y levantar el cepo cambiario, la restricción a la compra de divisas que sirve para evitar la salida de dólares del país y mantener a raya su cotización. El jefe de Estado asegura que esos dos objetivos continúan en pie, así como su idea de eliminar el Banco Central.


